Viernes 3 de junio de 2016

7 de la tarde


+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm 
Arzobispo de Oviedo

Administró el sacramento de la Confirmación
a cinco jóvenes de nuestra parroquia

parroquia

 CONFIRMANDOS



Blanca
 Carlos
Daniel
Inmaculada
 Juan
 

 


PRESENTACIÓN


MONICIÓN DE ENTRADA

      

       Sr. Arzobispo, don Jesús, Sacerdotes, don Luis, don José Manuel, y don Alejandro, creo que es obligación de Roberto y mía hacer saber a los padres, hermanos y amigos que nos acompañan, lo que estos cinco jóvenes estuvieron haciendo, viernes tras viernes, acudiendo a la parroquia.

      

       Hoy alcanzan estos jóvenes la meta de una de las etapas en la carrera de la vida cristiana. Son como soldados voluntarios de Dios en misiones de paz. Por caminos, algunos rectos, otros con fuertes curvas y duras subidas, ellos y nosotros, juntos, hemos podido descubrir, y no siempre es fácil, que Jesús camina junto a nosotros.

       Y aprendimos a fijarnos en los gestos cotidianos de los que tenemos al lado, y allí estaba Jesús. Y nos fijamos en señales que de forma normal nos pasaban desapercibidas como cuando los deportistas hacen la señal de la Cruz al saltar al campo.

       Y otro día cogimos simbólicamente aquel tren de la vida, donde viaja la humanidad entera. Y acompañamos a gente de toda raza. Gente que habla y gente que calla. Que come o que tiene hambre, que trabaja, que duerme, gente que nace y gente que muere. Gente que ama y otros que odian. Gente que cree en Dios y gente que sólo cree en el dinero. Los que se apean en la primera estación llamada “dificultad” y los que siguen hasta el final.

       Y buscamos a Jesús en las noticias de todos los días. Así, sufrimos con los refugiados y con los que se encuentran atrapados entre mafias y guerras, y rezamos juntos por ellos. Y descubrimos también que, junto a médicos y enfermeras, de todas las ONGes que queramos nombrar, en los lugares donde la necesidad es “el pan nuestro de cada día”, descubrimos, repito, que allí estaban los misioneros y misioneras cristianos. Recordamos que estos religiosos y religiosas ya estaban allí antes de que ciertos acontecimientos se convirtieran en noticia. Porque los misioneros no abandonan cuando se marchan los periodistas. Ya no están las televisiones en las tierras donde brotó el Ébola, pero los misioneros y misioneras siguen allí.

       El primer día que nos juntamos, chavales y catequistas, día que se nos antoja ya lejano, hicimos un ejercicio sencillo de etimología con la palabra Confirmación.

Confirmatio, en latín. Con el prefijo Con, que significa juntos, y firmatio: fortalecimiento, firmeza, lo que significa que con la Confirmación se sale fortalecidos en nuestra Fe, pero eso sí, juntos. Juntos, ¿recordáis? y buscamos ejemplos de palabras que empezaran por Con o Co, igual que Confirmación y os salió Colaborar – Cooperativa – COMPARTIR – y la más guapa de todas, COMPAÑERO. Del latín CUM – PANIS – COMPAÑERO, en francés copain. Panis, pain, pan- Los que reparten y comen el pan juntos. COMPAÑERO

       Y otro día descubrimos lo que podíamos encontrar en el interior de una iglesia. De ahí que acordáramos que en nuestros viajes, de estudios, deportivos o con la familia, entráramos a ver las Iglesias. E invitarais a los amigos a que os acompañaran en la visita. Y visitamos como si fuera la primera vez nuestra Iglesia de Cangas, en la que descubrimos el por qué de cada una de las imágenes, San Melchor, La Asunción, La Santina, las vidrieras, la Virgen de Guadalupe y la del Perpetuo Socorro, que está al fondo de la iglesia. Y los cuatro apóstoles, del pintor Casimiro Baragaña. El por qué de la simbología de San Lucas con el toro, el águila de San Juan, el ángel de San Mateo y San Marcos al que acompaña un león.

      

       Y entre reflexión y reflexión fuimos leyendo la Biblia, a saltos el Antiguo Testamento, y con más frecuencia, el Nuevo Testamento. La vida de Jesús, su obra y su vida. Y admiramos los grabados que Gustavo Doré realizó para el Antiguo y Nuevo Testamento.

       Y la cabeza, no nos dio para casi nada, al querer explicar lo del Espíritu Santo, la Santísima Trinidad, el misterio de la Virgen María, y concluimos que algunos temas, dogmas los llaman en la Iglesia, sólo se explican con la Fe.

       Y cantamos villancicos en las Navidades, y cuando llegó Semana Santa, confeccionamos un Vía Crucis con las mejores representaciones de pintura. Después lo vivimos en esta Iglesia, donde recorrimos nosotros solos las 14 estaciones, y nos acribillasteis a Roberto y a mí a preguntas.

              Y durante todo este tiempo estuvimos empleando a menudo la palabra DISCIPLINA. Ahora sabemos que la devoción y la disciplina caminan juntos.

       Y os recordé las palabras que el último día de catequesis, de hace dos años, había contado a los jóvenes que os precedieron Don Luis, cuando le preguntamos sobre su vocación sacerdotal.

       En aquella conversación había salido a relucir el cura de Ars. Jean Marie Vianneil. Pues este año, ¿os acordáis? leímos su biografía íntegra. La de un cura casi mísero, y que hoy es Santo. Un cura al que la jerarquía de la Iglesia había enviado al último rincón de una aldea francesa, llamada Ars. A la iglesia de Ars, nos había contado Don Luis en aquella ocasión, se acercaba a menudo un campesino, se sentaba en el último banco y no pronunciaba palabra alguna. Su boca estaba siempre cerrada.  Como muchas veces nosotros. Estamos en silencio y no nos sale una oración a Jesús o a la Virgen María. Un buen día se acercó el cura de Ars y le preguntó al campesino ¿Cómo es que no te veo nunca pronunciar una sola palabra? A lo que contestó el campesino, señalando el crucifijo: Yo lo miro y Él me mira. Yo lo miro y el me mira. A veces no es necesario más. Es cuestión de acercarse a la Iglesia, nos sentamos, y en silencio, alzamos la mirada. Ahora ya lo sabéis, ahora ya lo sabemos todos: Él nos mira.

       En otra ocasión aprovechamos la proyección de la película Poveda para repasar la vida, obra y martirio del santo sacerdote que vivió en Covadonga, pero también hablamos de la película que ganó el Óscar este año, Spotlight, que narra la historia de unos periodistas americanos, católicos, que descubren el abuso hacia menores que habían cometido algunos curas. Porque la verdad, en esta catequesis, siempre la pusimos sobre la mesa.

       Se trataron muchos más temas, que nos proporcionaban los libros específicos de la Confirmación pero también los periódicos, utilizando en varias ocasiones “Esta Hora”, las páginas especiales de los jueves, en  la Nueva España y algunas reflexiones de la Hoja Parroquial

       Por todo ello, al Sr. Arzobispo, Don Jesús, al párroco, Don José Manuel,  a Don Luis,  a don Alejandro, a los catequistas que tuvisteis durante vuestra infancia y a todos los que hoy os acompañamos, nos gustaría  que tuvierais siempre presente a alguien que no se va a mover ni un milímetro, ni un segundo, del lugar donde cualquiera de nosotros los puede encontrar. Cualquier día, a cualquier hora, porque en nuestra vida no podremos tener mejor compañía.

Están aquí. Él es Jesús. Ella, María, La Virgen de Covadonga. Siempre, siempre estarán aquí, recordadlo, Juan, Inma, Blanca, Daniel, Carlos, recordémoslo todos, Ellos siempre nos esperan.


Carlos Tejo

Catequista