LA IGLESIA, SERVIDORA DE LOS POBRES

(un documento de la Iglesia española, ”ocultado” por los medios de comunicación social)
 Era uno de los documentos más esperados de los últimos tiempos.
Baridad
El análisis, las reflexiones y las aportaciones de los obispos españoles ante la grave situación económica y social en España derivada de la actual crisis. Finalmente, la instrucción pastoral Iglesia, servidora de los pobres fue aprobada en la 105ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), celebrada en la semana del 20 de abril y clausurada el viernes 24 con la peregrinación de los obispos a Ávila. El texto ha sido publicado hoy lunes 27 de abril.


El encargado de presentar el documento ante la prensa ha sido Juan José Omella, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño y presidente de la Comisión de Pastoral Social de la CEE; acompañado por el director del Secretariado de dicha Comisión, Fernando Fuentes; y el secretario general de la CEE y portavoz, José María Gil Tamayo.

“Es un documento eclesial, no político, y no va contra nadie, porque no somos un contrincante político“, se ha adelantado Gil Tamayo a las posibles suspicacias ante el hecho de que los obispos quieran aportar su voz. “La fe tiene derecho a una presencia pública, y los cristianos tienen tanto derecho como el que más a manifestar su opinión”.

También Omella ha insistido en que Iglesia, servidora de los pobres es una “propuesta en positivo y esperanzadora, y cada uno es libre de escucharla o no”.

El texto va dirigido explícitamente a los creyentes y las comunidades cristianas, si bien hay varias alusiones específicas a los poderes públicos y a la sociedad civil. El documento, firmado en Ávila el 24 de abril de 2015, ha contado con la aprobación de la “inmensa mayoría” de los miembros de la Asamblea Plenaria, “más de los dos tercios necesarios”, ha explicado Gil Tamayo.

Iglesia, servidora de los pobres viene motivado por el “grave sufrimiento que aflige a muchos en nuestro pueblo” debido a la pobreza y la exclusión social, “sufrimiento que ha afectado a las personas, a las familias y a la misma Iglesia” y que no se debe solo a factores económicos, sino que tiene “su raíz, también, en factores morales y sociales”, advierten los obispos.

Desde aquí, la instrucción pastoral recoge una serie de reflexiones basadas en la Doctrina Social de la Iglesia con las que la CEE intenta “aportar motivos para el compromiso y la esperanza, y colaborar con nuestro grano de arena a la inclusión de los necesitados en la sociedad”. “Quiera el Señor que nuestra palabra sirva de luz orientadora en el compromiso caritativo, social y político de los cristianos y que nuestro aliento acreciente en todos una solidaridad esperanzada”.

Durante la rueda de prensa, Omella ha asumido el retraso en la publicación del texto, que viene gestándose desde hace años y que ha cobrado un nuevo impulso en el último año: “Pedimos perdón por los momentos en que no hemos sabido responder con prontitud al clamor de los más necesitados”.

Como el obispo Omella ha señalado durante la rueda de prensa, se trata de un texto fácil, “poco elevado”, ha bromeado. Considerando que es un documento ‘de necesaria lectura’, Vida Nueva ofrece un primer acercamiento en forma de las 20 frases principales que resumen la instrucción pastoral.

Introducción

Caridad

1. Algunos datos esperanzadores nos llevan a pensar que la crisis, poco a poco, se está superando; pero, hasta que no se haga efectiva en la vida de los más necesitados la mejoría que los indicadores macroeconómicos señalan, no podremos conformarnos.

La situación social que nos interpela

2. Nos encontramos ante una sociedad envejecida como consecuencia de nuestra baja tasa de natalidad y del escandaloso número de abortos. La familia, ya afectada como tantas instituciones por una crisis cultural profunda, se ve inmersa actualmente en serias dificultades económicas que se agravan por la carencia de una política de decidido apoyo a las familias.

3. Nos resulta especialmente dolorosa la situación de paro que afecta a los jóvenes: sin trabajo, sin posibilidad de independizarse, sin recursos para crear una familia y obligados muchos de ellos a emigrar para buscarse un futuro fuera de su tierra.

4. Los inmigrantes son los pobres entre los pobres. Los inmigrantes sufren más que nadie la crisis que ellos no han provocado. En estos últimos tiempos, debido a la preocupación del momento económico que vivimos, se han recortado sus derechos. Los más pobres entre nosotros son los extranjeros sin papeles.

5. Los procesos de corrupción que se han hecho públicos, derivados de la codicia y la avaricia, provocan alarma social y despiertan gran preocupación entre los ciudadanos. (…) esos abusos quiebran gravemente la solidaridad y siembran la desconfianza social. Es una conducta éticamente reprobable, y un grave pecado. (…). La falta de energía en su erradicación puede abrir las puertas a indeseadas perturbaciones políticas y sociales. Como pastores de la Iglesia que peregrina en España, consideramos esta situación como una grave deformación del sistema político.

6. La indiferencia religiosa, el olvido de Dios, la ligereza con que se cuestiona su existencia, la despreocupación por las cuestiones fundamentales sobre el origen y destino trascendente del ser humano no dejan de tener influencia en el talante personal y en el comportamiento moral y social del individuo.

Caridad

Factores que explican esta situación social

7. Si la crisis se ha desencadenado entre nosotros con rapidez, ha sido en   
gran medida por dar prioridad a una determinada forma de economía basada exclusivamente en la lógica del crecimiento, en la convicción de que “más es igual a mejor”. Sin duda, es el modelo mismo el que corresponde revisar.

8. La extensión ilimitada de la lógica mercantil se acaba convirtiendo en una “idolatría” que tiene consecuencias no solo económicas, sino también éticas y culturales; en lugar de tener fe en Dios, se prefiere adorar a un ídolo que nosotros mismos hemos hecho. Es la nueva versión del antiguo becerro de oro, el fetichismo del dinero, la dictadura de una economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano.

Principios de la Doctrina Social que iluminan la realidad

9. La primacía en el orden social la tiene la persona. La economía está al servicio de la persona y de su desarrollo integral. El hombre no es un instrumento al servicio de la producción y del lucro. Detrás de la actual crisis, lo que se esconde es una visión reduccionista del ser humano que lo considera como simple homo oeconomicus, capaz de producir y consumir.

10. A sus gestores [políticos], en primer lugar, les incumbe la tarea de promover las condiciones necesarias para que, con la colaboración de toda la sociedad, los derechos económicosociales puedan ser satisfechos, como el derecho al trabajo digno, a una vivienda adecuada, al cuidado de la salud, a una educación en igualdad y libertad.

Propuestas esperanzadoras desde la fe

11. Ante la ardua tarea que debemos afrontar, necesitamos levantar la mirada y acudir a Dios para que Él nos inspire. Estamos convencidos de que la apertura a la trascendencia puede formar una nueva mentalidad política y económica que ayude a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social. (…) El Evangelio ilumina el cambio e infunde esperanza.

12. Si queremos ser hoy buena noticia para los pobres y hacerles presente el Evangelio del amor compasivo y misericordioso de Dios, tenemos que ponernos en actitud de conversión.

13. Si realmente los pobres ocupan ese lugar privilegiado en la misión de la Iglesia, nuestra programación pastoral no podrá hacerse nunca al margen de ellos; han de ser, no solo destinatarios de nuestro servicio, sino motivo de nuestro compromiso, configuradores de nuestro ser y nuestro hacer.

14. La caridad hunde sus raíces en la fe en Dios (…). Es muy importante no disociar acción y contemplación, lucha por la justicia y vida espiritual. Estamos llamados a ser evangelizadores con Espíritu, evangelizadores que oran y trabajan.

15. La Iglesia nos llama al compromiso social. Un compromiso social que sea transformador de las personas y de las causas de las pobrezas, que denuncie la injusticia, que alivie el dolor y el sufrimiento y sea capaz también de ofrecer propuestas concretas.

16. Si Dios es amor, el lenguaje que mejor evangeliza es el del amor. Y el medio más eficaz de llevar a cabo esta tarea en el ámbito social es, en primer lugar, el testimonio de nuestra vida, sin olvidar el anuncio explícito de Jesucristo.

17. La pobreza hoy es evitable; tenemos los medios para superarla. Los principales obstáculos para conseguirlo no son técnicos, sino económicos y políticos.

18. “No a la economía de la exclusión”, a esta economía que olvida a tantas personas, que no se interesa por los que menos tienen, que los descarta convirtiéndolos en “sobrantes”, en “desechos”. No a la indiferencia globalizada, que nos lleva a perder la capacidad de sentir y sufrir con el otro

Conclusión

Caridad
19. No podemos dejar de agradecer el esfuerzo tan generoso que, en medio de estas dificultades, están haciendo las instituciones de Iglesia como Cáritas, Manos Unidas, Institutos de Vida Consagrada –que realizan una gran labor en el servicio de la caridad con niños, jóvenes, ancianos, etc–; y otras muchas. Hemos podido comprobar con gran satisfacción el ingente trabajo llevado a cabo por voluntarios, directivos y contratados en la atención a las personas y en la gestión de recursos. Tras ellos están las comunidades cristianas, tantos hombres y mujeres anónimos que responden con su interés y preocupación, con su oración y su aportación de socios y donantes.

20. A pesar de las crecientes desigualdades sociales y económicas que advertimos y de las demandas cada día mayores que los pobres nos presentan, os pedimos a todos que continuéis en el esfuerzo por superar la situación y mantengáis viva la esperanza

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