Hoja parroquial


Parroquias de Cangas de Onís, Dego, San Juan de Parres y Villanueva


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        Nº 94       22 de julio de 2018           Dep. legal AS 04383-2014


AVISOS: Misas de la quincena: Cangas: lunes 23 por Higinio y Pilar; martes 24 por Antonio e Isabelita; miércoles 25 por Bernardo y Carolina; jueves 26 por Ceferino Gancedo; viernes 27 por Toño, Carmina, Lesmes y Luisa; sábado 28 por Angel González; domingo 29, a las 12, por intenciones de Angeles; a las 7 por Gaspar Cayarga; lunes 30 por Juan Blanco y Ramón Prada; martes 31 por intenciones de Charo; miércoles 1 por intenciones de Josefina López; jueves 2 por Gabriela Blanco; viernes 3 por Consuelo y Severino; sábado 4 por intenciones de Carmen López; domingo 5, a las 12, por Amando Juárez del Dago; a las 7 por intenciones de Angeles. Capillas: en Cardes el sábado 28 a las 11; en San Cosme el domingo 29, a las 4, por Enma; en Següenco el sábado 4 a las 11 y en Torió el domingo 5 a las 5.

Dego: sábado 28 por Mª Luz Zurbano y sábado 4 de agosto, ambas a las 5.  Fiesta de la Reina de los Angeles el jueves día 2 a la una.

San Juan de Parres: sábado 28 por difuntos de Mª Jesús y sábado 4 de agosto, ambas a las 4.

Villanueva: los dos sábados a las 6. En Las Rozas el sábado día 4, a las 12, por Rafael Alonso.

 

EL TEMA BIBLICO: En la primera lectura del pasado viernes, del profeta Isaías, se dice, entre otras cosas, que en tiempos del rey Ezequias el sol retrocedió diez grados y que se pudo comprobar el extraño fenómeno en el llamado cuadrante de Acaz, una especie de reloj de arena que había sido instalado en el palacio real por el padre y predecesor de Ezequias, el mentado Acaz. Desde la ciencia el fenómeno es inexplicable, pues, de producirse, generaría un desastre cósmico de proporciones inimaginables. En el libro de Josué también se relata algo parecido y, al estar narrados los sucesos mucho después de acaecidos, se supone que los hagiógrafos bíblicos echaron mano de la hipérbole literaria para subrayar el dominio de Dios sobre la naturaleza y el amor providente por su pueblo, que no desaparece ni en las circunstancias más adversas.

 

OPINION:                           Cuando uno se convierte en noticia

Al haberme convertido en noticia por unos días, me parece que estoy obligado a comentar algo sobre este tema de los cambios de párrocos, que este verano me vuelve a afectar. Y lo primero y fundamental que se me ocurre decir es que no estamos ante un contencioso en el que haya amigos y enemigos. Fieles, obispo y curas estamos todos en el mismo barco, cada cual con sus derechos, pero también con sus DEBERES. Empezando por los laicos, por supuesto que tenéis derecho a manifestar vuestra conformidad o disconformidad con el cura de turno y tenéis derecho a gozar de una cierta estabilidad en la parroquia, porque vivir en la interinidad permanente no es bueno para nadie. Y no estoy pensando sólo en mi caso, sino, por ejemplo, en las parroquias de Ibias, que en tres años seguidos van a conocer tres curas distintos. Otrosí digo que la experiencia demuestra que tampoco resultan deseables las largas permanencias del mismo párroco en una parroquia. Como bien decía don Jesús el pasado año, “ni los feligreses tienen al párroco en propiedad, ni el cura tiene en propiedad la parroquia”. A la par que esos derechos, hay que tener en cuenta que los fieles tenéis también el deber de aceptar que, por conveniencias diocesanas o por lo que él considere oportuno, el obispo decida remover al párroco. Se supone que quien decide no lo hace para fastidiar a nadie, sino para aplicar la solución que considera mejor o menos mala. Otra cosa será que se acierte o no en esa decisión. Y tampoco hay termómetros infalibles para calibrar ese acierto o desacierto. A la par que ese derecho a decidir, el obispo tiene el deber de informarse bien para acertar en su decisión. No nació el obispo que pueda gobernar bien, él solo, una diócesis. Se supone que los vicarios conocen mejor su vicaría y los curas también tenemos algo que decir sobre cuál sería la mejor distribución de las parroquias para su mejor atención. Amén de ese derecho que acabo de mencionar, los curas también tenemos derecho a opinar sobre la duración de nuestra estancia en las parroquias, pero tenemos también el deber de obedecer al obispo, tanto si decide que permanezcamos, como si decide que debemos cambiar de parroquia. Por utilizar un símil evangélico, nunca debemos olvidar que somos criados. Pero, como casi todo se presta a interpretación, puedo asegurar que hay compañeros sacerdotes, que, más que como criados, se sienten tratados a veces como piezas de ajedrez, que no es lo mismo ciertamente. Ya que salieron a colación los vicarios, cabe decir que son la “cuarta pata” de este banco. Dado que fueron elegidos para ello, tienen el derecho de asesorar al obispo, informándole, entre otras cosas, del grado de aceptación que tienen los párrocos entre sus fieles. Y, para ejercer ese derecho, tienen el deber de hablar todo lo que puedan con esos párrocos y, siempre que les sea posible, con los fieles.

En fin, tengo la impresión de que, aún cuando las cuatro partes mencionadas cumpliésemos con nuestros deberes, habría algún desencuentro, porque el tema se presta a ello: tenemos detrás una larga historia, en la que los laicos no fuisteis tenidos muy en cuenta en la toma de decisiones eclesiásticas, además todos tenemos nuestros egos y a ello se le suma el problema de que cada vez hay menos curas para atender el mismo número de parroquias. Y, si cumpliendo todos con nuestros deberes, habría seguramente algún problema, ¿cómo no lo vamos a tener si alguna de las partes, o las cuatro, no cumplimos del todo bien con nuestros deberes? Añádele además de propina al problema el hecho de que en la diócesis no haya un plan, unos criterios para la distribución del clero y te explicarás mejor lo que hay: que algunos párrocos permanecen largo tiempo en sus parroquias y otros cambian o son cambiados cada dos por tres; que algunos curas se pasan casi toda su vida en parroquias rurales y otros ejercen la suya casi siempre en parroquias urbanas. Ni que decir tiene que no todo es negativo: leyendo la lista de nombramientos, aplaudo, por ejemplo, que se haya acabado con el dislate de que un cura que vivía en Arriondas y que no tiene coche  ejerciese de capellán en el hospital de Gijón. En este tema, como en tantos, el primer criterio debe ser el sentido común. Por lo demás, agradezco las muestras de apoyo recibidas de palabra, por las redes sociales, por los periódicos…y la “campaña de firmas”. Tengo clarísimo que no merezco tanto Ahora lo que sea sonará. Las personas pasamos, pero la Iglesia sigue…y el Señor con ella. Y, estando dentro de su Barca, no hay que temer ningún peligro.      José Manuel                                       

 

EL RETO DE LOS MARGINADOS: La situación de Nicaragua avanza hacia lo insostenible e insoportable. Con más de 300 muertos y 2000 heridos, fruto de la represión del Gobierno, el miedo se ha apoderado del país. La gente sólo dispone de unas horas en la mañana para salir a la calle, pues al principio de la tarde comienzan los francotiradores a disparar sobre todo el que se mueve y no lleva una identificación del Gobierno. El dictador Ortega ha ordenado que los heridos por la represión no sean atendidos en los hospitales públicos y la gente muerte desangrada por las calles. Pero uno no sabe qué es peor: si esta tragedia o el silencio con que la comunidad internacional la acoge. ¿Qué estaría ocurriendo si esto mismo fuera protagonizado por un dictador de derechas? Seguro que las capitales europeas hervirían con manifestaciones de protesta, pero, si los responsables de la tragedia son de izquierdas, no pasa nada o muy poco. Venezuela es otro ejemplo sangriento de lo mismo.   Santiago Martín – extracto de artículo publicado en Infocatólica