Parroquia de Cangas de Onís

iglesia

La CUARESMA

Tiempo de cambio / Cambiar el corazónCovertíos y creed en el EvangelioLa Cuaresma y el hombre de hoy
15 sencillos actos de CARIDAD

I  CUARENTA DÍAS DE TRABAJO
1. Cuaresma significa “cuarenta” y se aplica a los 40 días de intensa preparación a la fiesta de PASCUA.


2. Jesús se retiró durante 40 días. Noé estuvo 40 días en el arca, aguardando hasta poder encontrar la tierra prometida por Dios. Moisés aguardó 40 días antes de subir al Sinaí. Elías caminó durante 40 días hacia el Horeb. Y la marcha de los judíos por el desierto duró 40 años.


3. “40” es pues, un número simbólico que expresa víspera, “preparación” intensa de algo importantísimo que, para nosotros, es la PASCUA.


4. No se entiende la Cuaresma si no es en función de la PASCUA.
5. El tiempo de Cuaresma empieza el Miércoles de Ceniza y acaba el Domingo de Ramos. En ese período no se canta el “Aleluya” ni se recita el “Gloria”, ya que por el significado de estas oraciones, hacen más referencia a una acción de gracias o a una alabanza a Dios por concedernos su misericordia o su salvación.
6. En los primeros tiempos, para los primeros cristianos, la Cuaresma era un período de preparación intensiva al Bautismo, que se celebraba en la noche de Pascua.

Actualmente se está recuperando esta práctica, de realizar los bautismos en la Víspera del Domingo de Resurrección.
7. El ser bautizado exige una coherencia y un cambio de mentalidad.


II. TIEMPO DE CAMBIO (indice)
1. El Miércoles de Ceniza se nos dice: “Convertíos y creed en el Evangelio”. La Cuaresma es pues, un tiempo de conversión.


2. Convertirse significa “volver”, “cambiar”, “corregir el camino” “Renovarse”.
3. El cambio que queremos es pasar del “hombre viejo” al “hombre nuevo”; lo que significa, proponernos no dejarnos llevar por nuestras pasiones, deseos e intereses particulares (“qué es lo que me apetece hacer en estos momentos” y actuar siempre buscando el beneficio de los demás, a imitación del mismo Cristo).


4. “Hombre viejo” es el que vive a espaldas de Cristo y del Evangelio. “Hombre nuevo” es el que sigue a Jesús y vive según los consejos recogidos en el Evangelio.


5. Algunos cristianos creen que la conversión es sólo para los paganos, herejes o muy pecadores. Piensan que ellos son buenos, que no tienen pecado ni nada que cambiar o corregir en sus vidas. Y, claro, no necesitan la Cuaresma.


6. Otros piensan que con no comer carne los viernes o dejar de fumar ya han cumplido... ¡No! Si no hay cambio interior radical, no hay Cuaresma.


7. Cuaresma es cambiar de vida, y cambiarla según el Evangelio, pidiendo a Dios que nos haga un corazón semejante al suyo.


III. CAMBIAR EL CORAZÓN  (indice)


1. El Miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia. Los Viernes de Cuaresma son días de abstinencia.


2. Ayunar por ayunar no tiene sentido y no hace a la gente mejor... Sobre todo en un mundo en que muchos ayunan, no porque es Cuaresma, sino porque no tienen qué comer.


3. Abstenerse de comer carne es un signo que tiene su importancia por lo que significa.


4. El ayuno y la abstinencia son “signos de conversión”, pero el cumplirlos no significa que hayamos alcanzado “la conversión”.



5. El ayuno es signo de que tú:
§  Quieres “ayunar de pecados”.
§  Te solidarizas con los hambrientos.
§  Prefieres el pan de la Palabra.
§  Frenas el consumismo.
§  Quieres compartir lo tuyo.


6. La abstinencia es signo de que tú:
§  Quieres abstenerte del pecado.
§  No te comes el pan de los pobres.
§  Te “mantienes en forma” por dentro.


7. Lo que interesa es cambiar el corazón.


IV. “CONVERTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO”  (indice)


1. La Cuaresma es un tiempo de renovación para la comunidad. Hace Cuaresma la pareja, la familia, el grupo, la parroquia, la comunidad. Nadie hace la Cuaresma solo.


2. La Cuaresma, cuando se hace con verdadero sentido de conversión, y con ganas de ser cada día más parecidos a Jesucristo en nuestra forma de actuar, pensar y sentir..., ayuda a cambiar la sociedad.


3. El modelo del cambio está en el Evangelio, la Palabra de Dios. Cuaresma es un tiempo favorable para el anuncio y la escucha de la Palabra.


4. San Jerónimo decía: “Ignorar el Evangelio es ignorar a Cristo”.


5. Jesús decía: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de mi Padre”, esto es, la Revelación, que se ha recogido en la Sagrada Escritura, concretamente en los Evangelios.


6. La lectura del Evangelio en familia, las convivencias, los Ejercicios Espirituales, los cultos de las Hermandades o grupos... son momentos privilegiados para escuchar la Palabra de Dios. No cierres tus oídos a la Palabra.


V. LA CUARESMA Y EL HOMBRE DE HOY  (indice)


1. El hombre de hoy es un poco autosuficiente y algo olvidado de Dios. Confía demasiado en la razón y, a veces se cierra a la fe, ¿no te parece?


2. El hombre de hoy piensa que la Cuaresma es para los “carrozas”, las beatas y los “carcas”: “ya no se estila”, “ha pasado de moda”.


3. Dicen que el hombre de hoy ha perdido la conciencia de pecado. ¿Será verdad que ya no hay pecados?


4. ¿O será que el hombre de hoy necesita más que ningún otro convertirse?


5. Lo que pasa es que convertirse es algo complicado.


6. Cuando el hombre de hoy comprenda lo serio que es cambiar de vida y poner en cuarentena el corazón, entonces se dará cuenta que necesita la Cuaresma.


7. El hombre de hoy es el hombre del evangelio, porque el evangelio siempre es de hoy, es siempre actual, cuando se sabe interpretar correctamente.


15 sencillos actos de caridad que olvidamos con frecuencia   (indice)
“Cada uno de nosotros Le interesa; Su Amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede”.

Papa Francisco
     Ya cercana la Cuaresma y acogiendo las palabras del Papa Francisco para este año, he querido hacer una recopilación de actos sencillos de caridad que muchas veces pasamos por alto pero que, en su sencillez son manifestaciones concretas del amor de Dios. Un corazón que se ha encontrado con Él no puede permanecer indiferente a los demás. ¡No privemos a los demás de nuestra sonrisa, de nuestra alegría, de la esperanza que nos da Cristo! El mundo lo necesita.
     Por lo tanto, para vivir este testimonio de la caridad es indispensable el encuentro con el Señor que transforma el corazón y la mirada del hombre. En efecto, es el testimonio del amor de Dios hacia cada uno de nuestros hermanos en humanidad que da el verdadero sentido de la caridad cristiana. Ésta no se puede reducir a un simple humanismo o a una empresa de promoción humana. La ayuda material, aun siendo verdaderamente necesaria, no lo es todo en la misma caridad, que es participación en el amor de Cristo recibido y compartido. Toda obra de caridad auténtica es, por lo tanto, una manifestación concreta del amor de Dios a los hombres y por ello se vuelve anuncio del Evangelio ¡Que en este tiempo de Cuaresma, los gestos de caridad, cumplidos generosamente, permitan a cada uno avanzar en el camino hacia Cristo, que no cesa de salir al encuentro de los hombres!
Benedicto XVI
1. Sonreír ¡Un cristiano siempre es alegre! No nos damos cuenta pero cuando sonreímos aligeramos la carga a quienes nos rodean. Cuando vamos por la calle, en el trabajo, en la casa, en el barrio, en la parroquia... La felicidad del cristiano es una bendición para los demás y para uno mismo. ¡Quién tiene a Cristo en su vida no puede estar triste!
2. Dar las gracias siempre (aunque no “debas” hacerlo). Nunca te acostumbres a recibir porque lo necesitas o porque tienes “derecho a”. Todo lo recibes como un regalo, nada te “lo deben” aunque hayas pagado por ello. Da siempre las gracias. Es más feliz quien es agradecido.
3. Saludar con alegría a esas personas que ves a diario. Cada día nos encontramos con personas a la puerta del supermercado, limpiando el portal de nuestras casas, al cartero, al que vende seguros o a la charcutera de Alimerka. Son personas que ves a diario y al saludarlas les recuerdas que es importantísimo lo que hacen. Tanto tu trabajo como el de ellos se hace más a gusto si les haces ver que es valioso para otros, que su presencia cambia las cosas.
4. Recordarle a los demás cuánto los quieres. Tú sabes que los quieres ... ¿y ellos? Las caricias, los abrazos y las palabras nunca sobran. Si Jesús no se hubiera hecho carne, nosotros jamás habríamos entendido que Dios es Amor.
5. Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con respeto, empatía y amor. ¿Hay algo que pueda hacernos más humanos que el saber escuchar al que tiene problemas? Cada historia que te cuentan te une más con el otro: sus hijos, su pareja, la jefa, el profesor, sus preocupaciones y alegrías ... tú sabes que no sólo son palabras, son partes de su vida que necesitan ser compartidas.
6. Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita. ¿Qué más podemos decir? No importa si es un problema de matemáticas, una simple pregunta o alguien que tiene hambre ¡jamás sobra la ayuda! Todos necesitamos de los demás. Aunque suelas ayudar, recuerda que tu también eres necesitado.
7. Levantarle los ánimos a alguien. Sabes que no anda bien o nada bien y no sabes qué hacer. Decides sacarle una sonrisa para hacerle saber que no todo es malo. Siempre es bueno saber que hay alguien que te ama y que estará siempre a pesar de las dificultades.
8. Celebrar las cualidades o éxitos de otro. Solemos callarnos lo que nos gusta y nos alegra de los demás: sus éxitos, sus cualidades, sus buenas actitudes. Simples frases como “¡Felicidades!”; “Me alegro mucho por ti”; “Ese color te queda muy bien”; “Qué bien te queda ese corte de pelo”...; le han hecho feliz el día a tu familiar o amigo y nos ayudan a vernos entre nosotros como Dios nos ve.
9. Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita. ¿Te has imaginado alguna vez que tu abrigo favorito, ese que además ya no te vale, ahora es el abrigo favorito de una persona que no tiene mucho que ponerse?. Por eso es bueno acostumbrarnos a valorar lo que tenemos y si tenemos más de lo que necesitamos, regalarlo nos ensancha el corazón y protege del frío a otro.
10. Ayudar cuando se necesite para que otro descanse. Esto se vive en las familias: cuando uno descansa otro trabaja. Nada más hermoso que saber que alguien más ya comenzó a hacer algo que necesitabas por ti o que siempre puedes pedir ayuda. Cuando nos ayudamos mutuamente a llevar las responsabilidades diarias la vida es más llevadera.
11. Corregir con amor, no callar por miedo. Corregir es un arte. Muchas veces nos encontramos en situaciones que no sabemos manejar. El mejor método es el amor. El amor no sólo sabe corregir, sino que sabe perdonar, aceptar y seguir adelante. No tengas miedo de corregir y ser corregido, eso es una muestra que los demás apuestan por ti y quieren que seas mejor.
12. Tener buenos detalles con los que están cerca de ti. Sabes lo que le gusta mejor que nadie, ¿por qué no aprovechar eso? Nada se disfruta más que aquello que es dado con amor, él se gana unos minutos de descanso y tú una sonrisa auténtica. Salir de uno mismo y pensar en los demás siempre es mejor y alegra el corazón.
13. Limpiar lo que uso en casa. Si vives con tu familia o vives sólo/a, sabes lo importante que es recoger y limpiar lo que usas. Hay una voz dentro de ti que te dice que deberías ayudar un poco más de lo que quisieras... Y sorprendentemente te sientes muy bien cuando lo haces.
14. Ayudar a los demás a superar obstáculos. De pequeños lo hacíamos, ¿porqué no hacerlo ahora? Parar el autobús cuando alguien viene corriendo para alcanzarlo; llevar las bolsas de la compra de la vecina anciana; ayudar a cruzar la calle; hacer un bocadillo al pobre de la esquina... Esos detalles nunca se olvidan. Eres el extraño que aún cree en la humanidad.
15. Llamar por teléfono a tus padres, hermanos, hijos, amigos... Ahora tú vives solo, te mueves solo y quizá hasta tienes tu propia familia. Sin embargo, tus padres, hermanos, hijos o amigos, aún se emocionan cuando les haces saber que piensas en ellos. Estar atentos a lo que necesitan o simplemente saber cómo están es algo que no te cuesta mucho y es un gesto enorme de gratitud.
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