Parroquia de Cangas de Onís

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SINODO de los Obispos

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   Según el Canon 342 del vigente Código de Derecho Canónico, el Sínodo de los Obispos o sínodo episcopal es una asamblea de Obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y los Obispos.

     El Sínodo de los obispos es una institución eclesial antigua, que fue revitalizada por el Concilio Vaticano II. A diferencia de los concilios, que tienen capacidad para definir dogmas y legislar, los sínodos son solo consultivos y tienen como principal misión asesorar y ayudar al sumo pontífice a realizar su tarea de gobierno en la Iglesia universal.

     El Sínodo está formado por un número indeterminado de obispos elegidos, unos directamente por el Papa, otros por las Conferencias episcopales y otros en representación de los institutos religiosos clericales.

     El Sínodo es presidido por el Papa, aunque puede delegar la presidencia en un obispo o cardenal. El órgano permanente del sínodo es la Secretaría general, cuya tarea se centra en la elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea.

     El Sínodo puede tener un marcado carácter territorial (sínodo de los obispos norteamericanos, etc.), en cuyo caso los convocados son, en buena parte, los obispos de la zona o zonas del mundo afectadas por la convocatoria. Así, el sínodo puede corresponder a una región, un país, un continente o a todo el mundo; en este último caso recibe el adjetivo de general.


¿Cómo funciona el Sínodo de los Obispos?  (indice)

     Nos ayudaremos de un sencillo esquema del funcionamiento de una Asamblea Sinodal. Todo la metodología de funcionamiento del Sínodo está marcada por la colegialidad episcopal (la unión y comunión de los obispos y cardenales con el Papa), desde la elección del tema hasta las conclusiones.

1) LA PREPARACIÓN DE LA ASAMBLEA DEL SÍNODO: Podemos resumir los principales pasos preparatorios de una reunión del Sínodo de la siguiente forma: 

§ Elección del tema: El primer paso oficial en el proceso de convocatoria de un Sínodo es la consulta a Patriarcas, Conferencias Episcopales, Superiores de Dicasterios (organismos) de la Curia romana y la Unión de Superiores Generales para tener indicaciones sobre posibles temas para el Sínodo.

     Estas sugerencias son clasificadas y estudiadas por el Consejo de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, que elabora las recomendaciones pertinentes para el Santo Padre, quien toma la decisión final sobre el tema a tratar en la asamblea sinodal.

§ Lineamenta: Una vez definido el tema, el Consejo elabora un documento llamado Lineamenta (palabra latina que significa “líneas de orientación”) que contiene las líneas principales para presentar y desarrollar el tema sinodal y que es aprobado por el Santo Padre. Este documento contiene preguntas orientadoras y, luego de su traducción, es enviado al Episcopado con el fin de promover a nivel local el estudio, el debate y la oración por el Sínodo.

§ Respuesta de los Obispos: Los Lineamenta son estudiados y analizados por los Obispos de todo el mundo, y se envían a la Secretaría General del Sínodo las sugerencias, reacciones y respuestas a los varios aspectos del tema de ese documento.

§ Instrumentum laboris: El Consejo de la Secretaría General, siempre con la ayuda de expertos sobre el tema, con el material recibido redacta otro documento llamado Instrumentum laboris, que servirá como base y punto de referencia durante la discusión sinodal y que también es aprobado por el Papa. Este “documento de trabajo”, aunque esté publicado, es sólo un texto provisional que será objeto de discusión durante el sínodo. El documento no es un borrador de las conclusiones finales, sino sólo un texto destinado a centrar la discusión sobre el tema sinodal, que facilita la tarea y prepara mejor la Asamblea del Sínodo.

§ La elección de los Padres Sinodales: En la etapa final, se eligen los Padres Sinodales, así como los peritos que asistirán a la Asamblea. Dice el canon 346: “Integran el sínodo de Obispos, cuando se reúne en asamblea general ordinaria, miembros que son, en su mayor parte, Obispos, unos elegidos por las Conferencias Episcopales; otros son designados por el mismo derecho; otros, nombrados directamente por el Romano Pontífice; y algunos miembros de institutos religiosos clericales elegidos conforme a la norma”.

2) LA ASAMBLEA: Una vez constituida la Asamblea, ésta se estructura en torno a:  

§ La Relación Introductoria, en la que es expuesta y desarrollada la materia a tratar en el Sínodo y son definidos los puntos sobre los cuales tratará la discusión y es preparada por el Relator General, al cual el Romano Pontífice ha confiado esa función.

§ Las discusiones de la Asamblea, ya sea a través de las “Congregaciones generales” donde participan y pueden intervenir todos los Padres Sinodales o en reuniones por grupos denominados “círculos menores“.

§ La Relación Conclusiva: Después de las intervenciones de los Padres Sinodales el Relator General presenta una síntesis del debate llamada Relación Conclusiva, delineando los puntos sobre los cuales deberá eventualmente continuar la discusión en los Círculos Menores o en otro modo.

§ Las conclusiones: Al finalizar los trabajos de la asamblea, a cargo del Secretario General se redacta una Relación, en la cual se describen los trabajos realizados sobre el argumento o argumentos examinados y se presentan las conclusiones a las que hayan llegado los Padres.

3) EXHORTACIÓN POST-SINODAL DEL PAPA: Las proposiciones del Sínodo son analizadas por el Santo Padre, quien luego elabora un documento denominado “Exhortación post-sinodal”, que es difundido en toda la Iglesia como guía para la tarea pastoral. 


¿Qué es el Sínodo de la Familia?  (indice)

     Entre el 4 y el 25 de octubre se ha celebrado en el Vaticano la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos bajo el lema “Jesucristo revela el misterio y la vocación de la familia”. El año pasado, entre el 5 y el 19 de octubre tuvo lugar la III Asamblea General Extraordinaria que trató el tema “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”.

     Desde la celebración del último concilio, el del Vaticano II (1962-1965), una representación de los obispos de todo el mundo se han reunido hasta en 17 ocasiones, para tratar distintos temas que afectan a los católicos de todo el mundo. El tema de la familia ni siquiera es nuevo, ya se trató en el sínodo de 1980. De él salió la exhortación apostólica “Familiaris Consortio” (La unión familiar) del Papa Juan Pablo II.

     En octubre de 2013 el Vaticano envió a las diócesis de todo el mundo 38 preguntas muy concretas para saber qué sufrimientos espirituales aquejan a las familias católicas. Las cuestiones eran directas, por ejemplo:

“¿Las parejas separadas o divorciadas y casadas de nuevo son una realidad pastoral en su Iglesia? ¿Cómo afrontarlo?”.

“¿Podría una simplificación de la práctica canónica de reconocer la nulidad del vínculo matrimonial contribuir a solucionar los problemas de las personas afectadas?”.

“¿Cuál es la actitud de las Iglesias locales y particulares hacia el Estado como promotor de las uniones civiles entre personas del mismo sexo y hacia los involucrados en estas? ¿Qué atención pastoral se puede dar a estas personas?”.

“En el caso de las uniones de personas del mismo sexo que han adoptado niños, ¿qué se puede hacer a nivel pastoral para transmitir la fe? ¿Cómo se acercan a la Iglesia los padres que están en esta situación? ¿Qué es lo que piden?”.

“¿Saben los cristianos de hoy cómo evaluar moralmente los diferentes métodos de planificación familiar? ¿Podrían sugerirse ideas pastorales?”.

“¿Cómo puede promoverse una actitud hacia la opción de tener hijos? ¿Y promoverse un aumento de la natalidad?”.

“¿Qué otros retos o propuestas relacionadas con los temas de las preguntas anteriores cree urgente y útil tratar?”.

     Con las respuestas llegadas desde parroquias, movimientos eclesiales, instituciones académicas o especialistas a título individual, se ha redactado un texto de 77 páginas, el “Instrumentum laboris” sobre el que los obispos dialogaron en el sínodo extraordinario que terminó el 25 de octubre. El documento deja al descubierto lo que el Papa Francisco intuía, es decir, que muchos católicos se sienten solos y no encuentran respuestas a su situación en una Iglesia, que no tiene claro cómo afrontar situaciones que, hasta el día de hoy, estaban en el “limbo pastoral” de las comunidades cristianas.

     El documento recoge la urgencia que tiene la Iglesia en encontrar “nuevos lenguajes” y “formar adecuadamente a los operadores pastorales” para transmitir sus enseñanzas.

     Un ejemplo muy claro sobre el que también trata el documento es la relación con las parejas homosexuales. En el instrumento de trabajo se lee que todas las conferencias episcopales, después de examinar las respuestas de los fieles a las preguntas del Papa Francisco, se niegan en rotundo a “redefinir el matrimonio”, que solo se considera entre un hombre y una mujer, pero al mismo tiempo piden “una actitud respetuosa hacia ellos, libre de prejuicios”. De la misma forma, a través de la encuesta, los fieles tampoco se muestran partidarios de que las parejas del mismo sexo puedan adoptar, ahora bien: “Si estas personas piden el bautismo para el niño, debe ser acogido con la misma atención y ternura que el resto de los menores”.

     Uno de los asuntos calientes que se abordó en el Sínodo es el de los católicos divorciados y vueltos a casar. Son demasiados los que, según refleja el documento, sufren un conflicto interno con la Iglesia por negarles los sacramentos, sobre todo el de la Eucaristía y la Penitencia y, en especial, cuando acompañan a sus hijos a hacer la Primera Comunión. “Muchos sienten frustración y se sienten marginados”, admite el documento de trabajo.

     Como en otros tantos aspectos, la encuesta enviada por el Papa sirvió para que la Iglesia corrobore que demasiadas veces no está a la altura del sufrimiento del prójimo. Y de ahí las palabras de Francisco a los obispos reunidos en el sínodo: “La pastoral familiar, lejos de cerrarse en una mirada legalista, tiene la misión de ayudar a las personas a vivir a la altura de su dignidad”.

     La Iglesia no puede cambiar su doctrina con el Sínodo, pero sí el acento y la mirada. Del Sínodo debería salir, sin duda, una Iglesia más proclive a entender las nuevas relaciones de familia que a condenarlas.


Las cuatro “transgresiones” del Papa Francisco
           frente a los sectores ortodoxos de la Iglesia
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     El perdón al “pecado del aborto” se suma a cambios impulsados por el Papa en el ámbito de la familia, así como la apertura a los homosexuales, los divorciados y las madres solteras. Las palabras de Francisco tras finalizar el Sínodo fueron: “Esta es la Iglesia que no mira a la humanidad desde un castillo de cristal para juzgar o clasificar a las personas. Es la Iglesia que no tiene miedo de comer y beber con las prostitutas y los publicanos. La Iglesia que tiene las puertas abiertas de par en par para recibir a los necesitados, a los arrepentidos y no sólo a los justos o a aquellos que creen ser perfectos. La Iglesia que no se avergüenza del hermano caído, es más, se siente implicada y casi obligada a levantarlo y animarlo a retomar el camino y lo acompaña hacia el encuentro definitivo, con su Esposo, en la Jerusalén celestial”.

     En este Sínodo primó la transparencia y la sinceridad, pedidas por el Papa, pero también quedaron de manifiesto las divisiones dentro de la Iglesia respecto de algunos temas que hasta entonces eran considerados tabú y que volverán a abordarse en la segunda parte de ese encuentro, el mes próximo en el Vaticano.

     La división entre conservadores y reformistas se vio plasmada en la votación del documento final del Sínodo. Los divorciados vueltos a casar y la apertura de la Iglesia a los homosexuales fueron los temas más controvertidos para aquellos que rechazan las ideas más aperturistas del Papa, quien suele mencionar que la actual familia está en crisis.

     A esos temas delicados para la Iglesia el Papa sumó la decisión de conceder a los sacerdotes que absuelvan “el pecado de aborto a quienes lo han practicado y que estén arrepentidos de corazón” durante el Jubileo de la Misericordia que comienza el próximo 8 de diciembre y se celebrará hasta el 20 de noviembre de 2016.

Apertura a los homosexuales

     “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”, dijo el Papa Francisco. Y, con las palabras del Catecismo de la Iglesia Católica, añadió que “no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos”, explicó. “Los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza. En la vida, Dios acompaña a las personas y nosotros debemos acompañarlas a partir de su condición. Es necesario acompañar con misericordia”, expresó.

Divorciados

     El mes pasado, en uno de sus discursos más contundentes sobre la situación en la Iglesia de los divorciados vueltos a casar -un tema que menciona recurrentemente-, Francisco señaló que “no están excomulgados, como algunos piensan: ellos forman parte siempre de la Iglesia. La Iglesia no tiene las puertas cerradas a nadie. La Iglesia sabe bien que tal situación contradice el sacramento cristiano, pero con corazón de madre busca el bien y la salvación de todos, sin excluir a nadie”, dijo en ese momento.

     Francisco reconoció además que la separación de las parejas, en algunos casos, “es inevitable” y hasta “moralmente necesaria”, sobre todo en casos de violencia doméstica.

Madres solteras

     En otro paso hacia una Iglesia inclusiva, el 14 de septiembre del año pasado, Francisco casó a 20 parejas de la diócesis de Roma, entre las cuales había una madre soltera. Desde el punto de vista del código de derecho canónico no hay ningún impedimento.

Aborto

     Después de que el Papa Francisco demostrara su férrea oposición al aborto -al que ha llegado a comparar con una “plaga”-, el Vaticano insiste en que “la vida es un regalo de Dios y, por eso, no se pueden descartar ni su comienzo ni su estado terminal. Al contrario, es necesario asegurar a estas fases una atención especial. Hoy, demasiado fácilmente, se considera al ser humano como un bien de consumo que se puede usar y tirar. Es tarea de la familia, apoyada por toda la sociedad, acoger la vida que nace y ocuparse de su última fase”, subraya.

     Desde el principio de su pontificado, Francisco insiste en la necesidad de una Iglesia que no salga a condenar a los pecadores, sino que sea como “un hospital de campaña tras una batalla” que salga “a curar a los heridos”. “No podemos insistir sólo en temas relacionados con el aborto, el matrimonio gay y el uso de métodos anticonceptivos. Eso no es posible. Cuando hablamos de estos temas, tenemos que hablar de ellos en un contexto. La enseñanza de la Iglesia sobre este asunto es clara y soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario hablar de estos temas todo el tiempo”.

     Detrás de esos temas delicados para la Iglesia, se esconde una disputa entre un ala conservadora y una progresista de la Iglesia. La primera, liderada por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el teólogo y cardenal alemán, Gerhard Müller, teme que con Francisco, que insiste en el concepto de misericordia, pueda cambiar la doctrina católica tradicional. La segunda aspira a un cambio de actitud pastoral, más inclusiva, propuesta realizada por el cardenal alemán y teólogo Walter Kasper.

     Los conservadores se prepararon para hacer frente a los reformistas en el Sínodo, y su principal herramienta fue la petición llamada “Filial súplica a Su Santidad el Papa Francisco sobre el futuro de la familia”. El objetivo era enviarle un mensaje al Papa y pedirle “que reafirme categóricamente la enseñanza de la Iglesia de que los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente no pueden recibir la Sagrada Comunión y que las uniones homosexuales son contrarias a la ley divina y a la ley natural”.

     Francisco, por su parte, reafirma que él es el garante de la doctrina católica pero insiste en que la Iglesia debe ser sensible y comprender la realidad de miles de familias.


Conclusiones del Sínodo de la Familia en 7 puntos  (indice)

     El resultado del Sínodo de la Familia es un documento de 94 puntos en el que hay decenas de propuestas. No hay condenas sino un mensaje de esperanza para quienes se deciden a formar una familia, y quienes están afrontando los obstáculos de ese camino.

1. MIRAR DE OTRO MODO

     El documento presenta las dificultades de las familias. Lo hace sin miedo y las ve como una oportunidad. Por eso, los obispos piden a los cristianos que cultiven una mirada de comprensión y de esperanza ante realidades tan dolorosas, como la soledad o el fracaso matrimonial. 

     Para el Sínodo, ayudar a estas personas no significa decir que todo está bien. Significa tener el coraje de escuchar su dolor, acogerlas con ternura y buscar maneras de curar sus heridas.

2. PREPARACIÓN AL MATRIMONIO

     Una de las ideas recurrentes del Documento es que se mejore la preparación al matrimonio. Hay acuerdo en que no es eficaz dar sólo cinco o seis clases antes de la boda. Aquí deben involucrarse mucho más las familias veteranas porque, si actúan con discreción y cariño, pueden ayudar a resolver los problemas normales de los primeros años de matrimonio. 

     El Documento propone que las familias se impliquen más en la ayuda de otras familias, y no sólo en situaciones especiales sino también por ejemplo en el cuidado de los hijos, en su educación o en la atención de enfermos. 

3. APERTURA A LA VIDA Y EDUCACIÓN SEXUAL

     Los obispos proponen que los padres se impliquen realmente en la educación sexual de sus hijos. Esa educación es vital para sus vidas: una afectividad estable es la clave de la felicidad y de la duración de un futuro matrimonio. Además, enseñar a entregarse y a amar es imprescindible para entender que cada hijo es fruto del amor.

4. PAREJAS QUE CONVIVEN

     El texto se fija también en los jóvenes que no están casados pero conviven establemente. Dice que muchos de ellos viven la fidelidad y la apertura a la vida, que son elementos propios del matrimonio. Por eso proponen una atención específica para ellos, para que se encaminen hacia la boda. Así aprenderán cómo la gracia del sacramento les puede ayudar a afrontar los desafíos de ese proyecto juntos. 

5. FORMAR LA CONCIENCIA

     Esto es lo que dijo el Papa en el discurso de clausura del Sínodo: “El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, llamar a la conversión y conducir a todos los hombres a la salvación del Señor”. En el caso de las personas divorciadas que se han vuelto a casar civilmente y que quieren volver a recibir los sacramentos, el Sínodo propone que un sacerdote les ayude a formar la conciencia y a descubrir en qué situación están ante Dios. En concreto dice que “la conversación con un sacerdote, en el foro interno, contribuye a la formación de un juicio correcto sobre lo que obstaculiza la posibilidad de una participación más plena a la vida de la Iglesia y sobre los pasos que pueden favorecerla y hacerla crecer”.

6. PERSONAS HOMOSEXUALES

     En cuanto a las personas homosexuales, el Sínodo recuerda que Cristo “amó y murió por cada persona, sin excepciones”, por lo que “cada persona, independientemente de su tendencia sexual, debe ser respetada en su dignidad, y acogida con respeto, evitando cualquier marca de injusta discriminación”. También dice que “no se pueden establecer analogías entre las uniones entre personas homosexuales y el proyecto de Dios sobre matrimonio y familia”. 

7. FAMILIAS EMIGRANTES 

     El Sínodo no cierra los ojos al drama de quienes escapan de la guerra o la pobreza y habla de estas personas que se han visto forzadas a dejar su país para empezar una nueva vida. Los obispos piden que las diócesis y parroquias trabajen para que se respete la dignidad de estas las personas. Dice que deben ayudarlas y atenderlas teniendo en cuenta su cultura, sus creencias y sus tradiciones. En definitiva, los 94 puntos del rico documento tienen propuestas muy optimistas y sobre muchos otros temas. Por ejemplo, pide que se cuente con las mujeres en los procesos decisionales de la Iglesia; que los padres de familia no renuncien a proteger a su familia; que se cuente más con los abuelos y que las asociaciones trabajen para que se armonice el tiempo dedicado al trabajo y el que se dedica a la familia. 

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